s46


Dame tu dulce veneno
ahora que mi sueño cobija la llama
porque más tarde no habrá luz
ni grieta por donde colarte
haz la danza de la serpiente
en mi cuenco solitario
deja a un lado aquello que temes
vierte en mi paisaje la soledad de tus versos.

Atentos a que la luna nos oculte
cuando en su menguante se fragüe el deseo
sé el beso crepuscular
donde la brisa roce los cielos
hasta deshacernos en mil pulsos sidéreos.

Lichazul © Elisa

7 comentarios:

Sandra Garrido dijo...

y yo que tengo predilección por estos poemas y me gusta empalagarme hasta la médula, si es que no puede ser, soy una petarda románticona, pero sin cursilerias ehh, jejee.

Estás prolifica!!! Enhorabuena.

Besazo de jueves.....casi casi viernes yeahhh

Aristos Veyrud dijo...

Letras que erupcionan de la savia y pureza pasional para acrisolar la intensidad del deseo y su incondicional entrega. Despunte de la única posibilidad de ser desde el fuego de la piel y de la entraña.
Muy bien Poeta por esta composición telúrica y desbordada.
Asocio este poema a una canción que se oyó bastante por estos lados en su tiempo.
Pégame tu visio

Abrazos Poeta!!!

Rafael dijo...

"...sé el beso crepuscular donde la brisa roce los cielos..."
Un abrazo Ely.

El collar de Hampstead dijo...

Elisaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Es...justo lo que...

En fin es lo que te decía de encontrar el punto justo,en un pastel,en un beso,en un poema...

Me ha encantado.

Besazo,Carmen

Meulen dijo...

Que los buenos anhelos se cumplan no mas...
y seamos al fin...

poderosos!

TORO SALVAJE dijo...

La danza de la serpiente, nada más y nada menos...

:)

Besos.

la quiltra dijo...

quiero una danza de serpiente... tambien guardar la llama para no sentir el frio de la soledad!!