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Qué más da tanta espera
si en la resulta lo tejido se esfuma de las manos
un pergamino al viento
sigue en la corriente todo destino.

Qué más da tanto sueño
si en el despertar lo saboreado se desprende de los ojos
un rastrojo asomado
sigue en el labio como signo ajeno.

Qué más da tanto fuego
si en el volcán lo que arde se deshace en cenizas
una flama asesina
sigue en el corazón camuflajeando emociones.

Qué más da tanta esperanza
si en la rutina lo idealizado se evapora pasajero
un llanto viajero
sigue en el alma anidando tormentas.

Qué más da el mañana
si el tiempo batalla con mi historia
una honda noria
sigue surtiendo a la memoria de sumergidos recuerdos.

Lichazul © Elisa

4 comentarios:

Gino Ginoris dijo...

Te agradezco Elisa tu paso por mi casa, en estos tiempos necesitaba leer buena poesía, lo digo desde lo más profundo, buena poesía.
Qué más da tanta esperanza, tanto sueño, qué más da tanto entusiasmo y entrega, si al final el tiempo batalla con historias distintas y se acude, pleno, al aplauso equivoco que cierra el acto.
La poesía sabe Elisa, siempre.
Gracias.

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

alg debe de dar cuando una poetisa nos lo da por escrito y halla en ello una anáfora que expresa una necesidad de no desdeñar nada que pueda llamarnos la atención, aunque digamos "qué más da"...¡nos da!

Meulen dijo...

Tenemos para dar mucho
sin dudas
y ya veo aqui encuentro sentimientos profundos
besos!

Maritza dijo...

Aunque yo no sé de estas cosas, intuyo una construcción perfecta en tu poema...

FELICITACIONES!
Sin perder la fe.